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"Solsticios" de Ahmad Ghoreishi. Exposición de pintura en La Concepción

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La muestra, que se puede ver entre el 11 y el 29 de febrero en la sala de exposiciones del Jardín, está organizada por la Asociación de Amigos. Se presenta como un fascinante diálogo entre el arte abstracto y los inmutables ciclos de la naturaleza, donde cada obra es un testimonio de la eterna danza del crecimiento y la decadencia, la vida y su renovación. A través de su dominio del color, la forma y el espacio, nos invita a una reflexión sobre los principios universales que rigen nuestro mundo y nuestra vida.

Tomando el "Tao Te Ching" de Lao-Tse, podemos establecer ciertos puntos de toque con la exposición, la esencia del flujo ininterrumpido del Tao, ese camino invisible que todo lo permea y guía, manifestado en la alternancia de los solsticios. La exposición es un eco visual de la armonía y el equilibrio natural, donde cada pieza parece moverse al ritmo de la naturaleza, evocando la suave transición de las estaciones y el ciclo constante de renovación que define nuestra experiencia del mundo.

En esta exposición podemos encontrar la resonancia del eterno retorno en el núcleo argumental, de la que hablaba Nietzsche en "Así habló Zaratustra". Ahmad nos invita a contemplar la belleza en la repetición de estos ciclos naturales, encontrando en cada repetición una oportunidad para el renacimiento y la transformación, sus obras son un recordatorio de que cada final presagia un nuevo comienzo, es decir, cada ocaso anticipa el amanecer.

En los textos del "Mahabharata" el diálogo del Bhagavad-gita y el concepto de afloramiento también podemos verlo como nos lo hace sentir Ghoreishi, como en el Kurukshetra, la exposición se convierte en un campo de batalla simbólico donde se libran los conflictos internos de los seres, reflejando el ciclo del samsara —el eterno ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento— en el lienzo de la existencia humana. 

"Solsticios" es más que una exposición; es una instalación, una meditación sobre la impermanencia y la constante transformación que caracteriza a la vida y al universo. Ahmad Ghoreishi, a través de su arte abstracto, nos ofrece una ventana a la contemplación de los ciclos eternos de la naturaleza, invitándonos a encontrar nuestro propio lugar dentro de este flujo perpetuo. Su trabajo no solo celebra la belleza y la complejidad de estos ciclos, sino que también subraya nuestra conexión intrínseca con el mundo natural, recordándonos la importancia de vivir en armonía con los ritmos de la Tierra.

Está comisariada por Agustín Linares Pedrero